miércoles, 24 de enero de 2018

Interrumpida

El amor y la creatividad no conectan... he notado que desde que llegó a mi vida es cada vez más dificil escribir.
No porque no tenga nada que decir, al contrario, estoy llena de emociones que expreso a diario y en cada momento, pero me pesa sentir que sólo puedo plasmar lo negativo y es por eso que tengo que obligarme a cambiar.
Y retomar. Piano piano.

sábado, 6 de enero de 2018

La herencia de la Chita

Cuando pienso en la chita lo primero que recuerdo es su comida, es por lejos la mejor cocinera del mundo, les juro que no conocía la palabra "poco" y siempre estaba dispuesta a prepárate algo a la hora que fuera. Sin duda para ella, la cocina era símbolo cariño y bienestar para sus nietos. 
Quizás esa cualidad es parte de ser abuela y muchos de ustedes pueden identificarse con mis palabras, pero también me gustaría hablar sobre otros lados de la chita que probablemente no todos conocieron.
Soy muy afortunada de haber conocido tanto a mi abuela... su peor etapa fue después de la muerte del tata, creo que fué la peor etapa para toda la familia, sin embargo puedo rescatar el hecho de haber compartido mucho más con ella, de haberla acompañado cuando más lo necesitaba. Agradezco profundamente haber tenido la oportunidad a mis 29 años de dormir con ella en su cama, de regalonearla, conversar, verla llorar y yo aguantarme las lagrimas para darle palabras de apoyo y tratar de subirle el animo aunque prácticamente fuera imposible.
Fue en ese periodo en que hablamos muchas cosas y me convencí de que la chita era una mujer fuera de lo común, viniendo del campo de una familia extremadamente catolica y conservadora, viviendo en otros tiempos, me impresionaba lo abierta de mente que era.
No creía en el catolicismo ni en la religión, su sueño nunca fue tener hijos y casarse, siempre quiso estudiar y ser independiente y su amor platónico era Mick Jagger.
Ella me dijo que me envidiaba, que envidiaba mi vida porque yo era profesional, trabajaba y ganaba mis lucas, porque yo había pololeado mas de una vez y aun no me casaba y tenia hijos, porque viajaba y lo pasaba bien. No dudo por un segundo que la chita fue muy feliz al lado del tata, con sus hijas y nosotros. Pero para las mujeres siempre ha sido una vida más difícil, 
Tal vez en 40 años yo también envidie a mis nietas por lo que pueden hacer y yo no.
Lo importante es que eso de mirar más allá y no conformarse lo heredé de mi abuela, y me gustaria decirle que así como ella me envidia yo la admiro y le agradeceré siempre haberme hecho consiente de la vida que tengo.