Me gustaría contarles un poco sobre mi abuela, de lo que viví junto a ella durante 27 años.
Cuando nosotros eramos chicos, no había nada más entretenido que ir a la casa de la Cori, en ese tiempo mi abuela vivía en la casa de Simón bolívar, es muy difícil explicar a quienes no conocieron la casa lo impresionante que era, tenia un patio enorme que nosotros veíamos como un campo, lleno de arboles frutales y lugares en donde podíamos jugar, la cori nos armaba una casita con frazadas y ahí pasábamos tardes enteras, entre el Crispin y los paraguitas de chocolate que le compraba al flaco, nosotros íbamos todos los sábados a su casa a almorzar y nos quedábamos hasta la noche, todos los que nos conocen saben que somos unos mañosos, bueno, mi abuela nos hizo papas fritas todos los almuerzos de todos los sábados porque durante mucho tiempo era lo único que nos gustaba, me acuerdo que después de un tiempo la Michi descubrió que le gustaba el queso, entonces la Cori incorporo queso en todos las onces de todos los sábados.
Cuando crecí descubrí otros aspectos interesantes de mi abuela y su casa, como la biblioteca y la pasión que ella tenia por la lectura, ella notó que yo también me interesaba por sus libros y siempre me los regaló o prestó para que yo pudiera leer, algunos de esos libros son mis favoritos hasta hoy, otros no lo fueron, pero lo cierto es antes de mis vacaciones una parada obligatoria es la biblioteca de la casa de la Cori para poder tomar algún libro, este verano los elegidos fueron de Lemebel y Simonetti.
Algo que llamo mucho mi atención cuando pude entenderlo es que la Cori era comunista y hasta su ultimo día formó parte de las mujeres democráticas, siempre nos hablo de política pero nunca intentando influenciarnos, creo que fue por ese tiempo en que no solo la quise como abuela, también empece a sentirme orgullosa de la mujer que era y de como defendía sus convicciones, ella siempre fue muy consecuente.
Ademas, mi abuela estudio derecho en la universidad de Chile, en el tiempo en que las mujeres no estudiaban, siempre nos contaba que cuando ella entro a la universidad en su clase eran 10 mujeres entre 200 hombres y que los profesores las llamaban "muebles", eso hizo que desde muy chica yo siempre quisiera estudiar, cuando entre a la escuela de teatro todas sus historias hicieron mucho más sentido en mi.
Hoy en día cuando nos juntábamos disfrutaba escuchando las historias que a ella le encantaba contarnos, de sus viajes, de mi papá cuando era chico, de nosotros cuando eramos chicos y de los gatos, sin duda ella nos traspaso el amor que tenemos como familia a los animales y en especial a los gatos, creo también que ella era la única que escucho nuestras historias de la Lulu con real interés y paciencia, ella la llamaba "señorita Lulu"
Para terminar, celebrar su sencillez, humildad y alegría. Gracias Cori!
28/02/16
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